Empresa

HISTORIA FAMILIAR: ORÍGENES

La EMPRESA ALBANY es la 3ª generación de los Álvarez. Fue fundada por José Ramiro Álvarez Rodríguez, el abuelo de la actual generación, en el año 1967-68.

El origen de esta empresa se remonta a aquel “bar-confitería” ubicado en la Avenida de Quevedo, 15, lugar donde ha estado tradicionalmente, desde el inicio, el obrador y donde después de ciertos cambios, la confitería triunfó sobre el bar y quedó sólo como CONFITERÍA.

El fundador, José Ramiro provenía de la hostelería; siempre tuvo bares, salón de té, allá por los años 50. El último bar que regentó con su esposa, Josefa, fue el “Río Luna” en la antigua Avenida José Antonio, hoy Gran Vía de San Marcos.

Un año después, José María, uno de sus hijos, carnicero de profesión y dueño de un establecimiento de dicha actividad, se incorpora a la empresa debido al volumen de trabajo que ésta iba adquiriendo. José María vino con ganas de ampliar el negocio y lo que en un principio se barajaba entre “churrería o heladería”, al final triunfó la heladería, pues éste tenía cierto conocimiento de la misma, por su abuelo.

En esa época había escasa información sobre el arte heladero en esta ciudad y no había casi maquinas para fabricar los helados. José María un auténtico emprendedor, se fue a una feria en Barcelona y allí encontró una maquina de importación americana que cuajaba las cremas pero la pasteurizadora, elemento muy importante en el proceso de elaboración, no había manera de obtenerla.



A su regreso a León, por mediación de una empresa local, Talleres Luna, dándoles ciertas pautas de cómo hacer la maquina pasteurizadora, por lo que había oído y la escasa información que en esa época existía, logran fabricar una.

Algún tiempo después se va a Alicante, donde había una Feria de Máquinas de Heladería, logra que la cuna de helados, Xixona, le dijera cómo se hacían los helados de chocolate, que en esos momentos se le resistían.

A los pocos años, viendo que la idea de este empresario funcionaba, comienza el boom en León de la heladería. De aquellos comienzos casi prehistóricos en los que existía un desconocimiento casi total de cómo elaborar helados y apenas existía maquinaria, pareció que la idea de este emprendedor, cuajaba en una ciudad, no muy proclive para su elaboración y el consumo, por su climatología adversa.

En el año 1976 se incorpora a la empresa su otro hermano, Miguel Ángel, que había trabajado toda la vida en un periódico, lejos del mundo de la hostelería y la confitería.

La pastelería fue creciendo y en el año 1982 se abrió otra Confitería en la Republica Argentina y posteriormente en el año 1994 se adquiere un nuevo local, incorporándose otro de los hijos al negocio familiar en la Calle Ancha, al lado de la Catedral.

Poco a poco la producción aumenta y aquel obrador de la Avda. de Quevedo donde se elaboraban los pasteles y los helados, se fue quedando pequeño. En el año 2004 compran un local en la calle Velasquita y trasladan allí la elaboración de helados y chocolates que antes se realizaban en el obrador originario.

En el año 2005 José María se jubila y da paso a su hijo Raúl Álvarez Casáis, quien actualmente regenta la empresa y constituye de este modo, la tercera generación.

Albany ha ido creciendo y transformándose. Nació como un bar-confitería; posteriormente predominó durante muchos años la confitería y finalmente a la apertura de la Cafetería, Heladería y Confitería de la Catedral, se unieron un establecimiento hotelero, un restaurante, y varios locales más de Hostelería, consolidando de este modo su actividad comercial, hostelera y hotelera en la ciudad de León.